Sobre mí

Hola, soy Gaby, y quiero invitarte a conocer un poco de mi historia.

No solo como psicóloga, sino también como mujer, madre y ser humano que, como tú, ha transitado la incertidumbre, el cansancio, la culpa y esa necesidad urgente de volver a sí misma.

Nací en Venezuela, un país pequeño en extensión pero inmenso en calidez, cultura y colores. La realidad sociopolítica me llevó a tomar una decisión tan valiente como difícil: emigrar. Así llegué a Argentina, tierra de fútbol apasionado, asados compartidos, mates sinceros y dulce de leche capaz de endulzar hasta los días más duros. Hoy, junto a mi pareja y nuestra hija, seguimos construyendo un hogar que honra nuestras raíces mientras aprendemos a abrazar una nueva cultura.

Me formé como psicóloga en la Universidad Rafael Urdaneta (URU), y luego continué con un posgrado de especialización en metodología de la investigación y en psicología de la salud. Mis primeros años profesionales transcurrieron en distintos ámbitos: desde el clínico hasta el organizacional. Allí viví experiencias enriquecedoras —personas brillantes, aprendizajes valiosos, equipos comprometidos—, pero también conocí de cerca lo difícil: ambientes tóxicos, exigencias sin pausa, figuras de poder desbordadas y el desgaste emocional que todo eso conlleva.

La maternidad llegó para transformar aún más mi historia.

Removió certezas, cambió prioridades y reorganizó mis tiempos, mi mente y mi cuerpo. Con ella apareció una sensación muy familiar para muchas madres: la culpa. La de no llegar a todo, la de sentirme insuficiente en cada rol. En ese intento de ser buena madre, hija, pareja y profesional, me fui dejando a mí misma de lado. Dudaba de mis capacidades, me desconectaba de mis deseos y buscaba llenar vacíos emocionales con comida. Entonces entendí que no enfrentaba solo una crisis externa, sino también una interna.

Busqué ayuda…

Pasé por procesos terapéuticos que me enseñaron a mirar hacia adentro con honestidad. Descubrí que no siempre se trata de analizar el problema una y otra vez, sino de aprender a enfocarse en la solución. Comprendí la importancia de poner límites, de priorizarme, de perdonarme… de sanar.

Y en ese proceso de volver a mí, nació este proyecto.
Este lugar.
Este sueño.

Un espacio pensado para que te sientas libre, donde no tengas que fingir estar bien, y puedas reencontrarte con tu valor, tu voz y tu verdad. Quiero acompañarte en ese proceso de reconstrucción desde el amor propio, la aceptación y la compasión. Tal como yo misma lo aprendí.

Gracias por estar acá. Si llegaste hasta este punto, quizás ya diste tu primer paso hacia tu propia transformación.